
Para un cliente, revisar una inversión, registrarse o realizar una operación puede tomar solo unos pocos clics. Pero detrás de esa experiencia conviven sistemas, integraciones, reglas de negocio y estándares de seguridad que deben funcionar de manera coordinada.
Ese era el desafío que Prudential AGF buscaba abordar cuando comenzó a conversar con Gatblac, a inicios de 2023. La administradora quería fortalecer su experiencia digital mediante una nueva aplicación móvil y la renovación de su sitio privado, facilitando el acceso de sus clientes a información y operaciones relacionadas con sus inversiones.
El punto de partida: una nueva experiencia digital
Después de una etapa de propuestas y definiciones, el proyecto comenzó formalmente en mayo de 2023 bajo una modalidad llave en mano. El objetivo parecía claro: desarrollar la aplicación y renovar el sitio privado. Sin embargo, pronto quedó en evidencia que el desafío iba mucho más allá de construir nuevas pantallas.
Los nuevos canales debían integrarse con la infraestructura tecnológica que Prudential ya utilizaba para operar. Gran parte de la información, las reglas y los procesos seguirían dependiendo de esos sistemas existentes, por lo que una funcionalidad solo podía funcionar correctamente si toda la cadena detrás respondía de manera coordinada.
Así, la integración se convirtió en uno de los principales focos del proyecto. El desarrollo debía conectar la experiencia visible para el usuario con un ecosistema financiero que ya estaba en operación.
Aprender el negocio para desarrollar tecnología
A medida que avanzaba el trabajo apareció un segundo desafío: comprender el negocio detrás de la plataforma. Fondos mutuos, inversiones, enrolamiento de clientes, normativa y procesos financieros comenzaron a formar parte del lenguaje cotidiano del equipo.
En una aplicación financiera no basta con saber cómo construir una funcionalidad. También es necesario entender qué proceso representa, qué información utiliza, de qué sistemas depende y qué implicancias puede tener para el usuario. A esto se sumaban exigencias de seguridad, confiabilidad y calidad, además de integraciones vinculadas a validación de identidad, Know Your Customer (KYC), pruebas de vida y otros servicios externos.
Ese aprendizaje permitió que Gatblac dejara de abordar únicamente requerimientos técnicos aislados y comenzara a comprender con mayor profundidad el contexto en que operaba el producto.
Digitalizar sin eliminar el acompañamiento
La evolución de la plataforma también mostró que no todos los clientes se relacionaban de la misma forma con sus inversiones. Algunos estaban acostumbrados a una experiencia acompañada, donde el ejecutivo seguía cumpliendo un rol relevante; otros preferían resolver directamente desde los canales digitales.
Por eso, digitalizar no significaba reemplazar necesariamente la interacción humana, sino ampliar las alternativas disponibles. La experiencia debía ser comprensible y útil para distintos niveles de autonomía, integrando tecnología y acompañamiento de acuerdo con las necesidades de cada usuario.

De proyecto llave en mano a evolución continua
Durante 2023 se alcanzó una primera versión productiva de la aplicación, pero la salida a producción no marcó el final. Durante los meses siguientes continuaron las mejoras de interfaces y funcionalidades a partir de nuevas necesidades y de la experiencia acumulada en la operación.
En marzo de 2024 la relación cambió de formato: el proyecto con alcance definido pasó a convertirse en una célula de desarrollo. Gatblac comenzó a disponer de un equipo dedicado para acompañar de manera continua la evolución del producto, incorporando capacidades de desarrollo, QA y gestión de proyecto según los requerimientos de cada etapa. Este modelo se mantuvo hasta abril de 2026.
El cambio reflejó una realidad frecuente en los productos digitales: salir a producción no significa que el trabajo terminó. Los usuarios cambian, aparecen nuevas necesidades, evolucionan las integraciones y el producto debe adaptarse.
Una relación que evolucionó junto al producto
Desde la perspectiva del cliente, el resultado más visible fue la incorporación de nuevos canales digitales: una aplicación móvil y un sitio privado renovado para acceder a información y gestionar inversiones. Durante el período en que Gatblac participó en el proyecto, Prudential AGF alcanzó los 3.000 clientes. La cifra responde al crecimiento general de la compañía y no puede atribuirse exclusivamente al desarrollo tecnológico, pero entrega contexto sobre una organización que avanzaba en paralelo en su expansión y en el fortalecimiento de su experiencia digital.
Visto en perspectiva, lo que comenzó como una necesidad puntual de modernización terminó convirtiéndose en una relación tecnológica de largo plazo. El principal aprendizaje del caso es que desarrollar para industrias complejas exige ir más allá de la ejecución técnica: implica comprender el negocio, sus procesos y dependencias. Porque detrás de una experiencia simple para el usuario existen sistemas y personas que también deben avanzar de manera coordinada.








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